jueves, 5 de diciembre de 2013

Los beneficios del sauna

Siempre fui de la opinión de que morirme de calor en un sauna no era para mí, la idea de estar encerrada en un cuartito agobiante no me seducía ni un poquito, en cambio a mi marido le encantaba y siempre me insistía con que lo probara...
Hasta que este año para mi cumple me regaló una tarde de spa y cuando llegué no había mucha otra opción que probarlo, esa primera experiencia no fue gran cosa, el reloj no andaba, me estaba aburriendo como un hongo, y preferí irme al hidromasaje, pero ahora que anduvimos por el Sur, y en una de las cabañas tenían un sauna cerca de la pile, mi marido insistió con que un día lo usáramos, y el día antes de volvernos pedimos que lo encendieran.
Tenía un cartel que explicaba como usarlo correctamente, y un reloj de arena para no pasarte de los minutos indicados, así que era muy fácil seguir la rutina:
1) ducharse y secarse
2) meterse al sauna, 5 minutos en cada grada, (de abajo hacia arriba) en las primeras dos sentado, en la más alta acostado
3) ducha fría, empezando por brazos y piernas, luego el cuerpo y la cabeza (esta parte cuesta muchísimo más que estar sentadita muriéndote de calor!)
4) repertir una o dos veces más toda la secuencia
5) en la última sesión, hechar agua a las piedras, para generar vapor, es notorio como la humedad hace ascender la sensación térmica, se vuelve subte en hora pico en instantes!

Mi experiencia: si te metés mojada casi no notás que estás transpirando como loca, no sirve, vale la pena secarse; la ducha fría es una tortura china, pero revitaliza y te saca el efecto abombado; el vapor te derrite, pero salís hecha una sedita!

El resultado final? Fue el único día de las vacaciones que hicimos vida tranqui y comida sana, y esa noche yendo a cenar mi marido me dijo que se sentía bárbaro por el sauna, yo no sé si fue por eso o por la combinación de cuidados que se dió casualmente, pero era cierto que me sentía muy muy bien, en cuanto "al exterior" la piel suavecita, tersa y brillante (bien, no de grasitud, sino resplandeciente) como nunca, los poros reducidos, y lo que no podía creer, los talones! No les puedo explicar lo suaves que me quedaron los talones... cuando me bañé me pasé un poquito el exfoliante y me puse crema como siempre, y quedaron  como si acabara de salir de la pedicura, divinos! Dos días después todavía se sienten lindos... veremos cuánto dura...

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